sábado, 8 de marzo de 2014

¡Martínez...que no eres bueno! - La mejor locura de mi vida

            A veces, en nuestras vidas, hacemos auténticas locuras, cosas que prácticamente nadie entiende, pero que nosotros necesitamos conseguir. Todas estas locuras nunca vienen solas; están acompañadas de ganas, de toneladas de ilusión.

Sin duda, podemos decir que muchas locuras llevan el nombre de “sueños”. Sueños que queremos cumplir, metas que nos marcamos a nosotros mismos, en busca de la felicidad.

Te estarás preguntando por qué te cuento todo esto… Pues bueno, lo cierto es que ayer cometí la mejor locura de mi vida. Llevaba mucho tiempo necesitando volver a ver a mi ídolo (Sí, has leído bien: necesitando. Llega un momento en el que eso que para algunos es un “capricho”, para alguien como yo es una necesidad, una preciosa necesidad) y algo me decía que eso iba a suceder pronto, y que iba a ser perfecto. Así que, sin saber aún que la palabra “perfecto” se iba a quedar muy pequeña para lo que sucedió ayer, comencé a intentar por todos los medios que mis pensamientos se convirtieran en algo real. Y así fue.

7 de Marzo. 17:15. Justo en ese momento, comencé a asimilar que iba a volver a verle. Madrid, Guille (el mejor amigo del mundo) y “¡Martínez…que no eres bueno!” me estaban esperando. Cuando llegué, dejé las cosas en casa de mi prima y puse rumbo hacia la puerta del Sol, donde me encontré con Guille. Desde allí, fuimos a perdernos en las secciones de música de Fnac y El Corte Inglés, tomamos algo en Starbucks, cenamos en Vips (rebosando postureo) y nos dirigimos hacia la puerta del teatro Alcázar. Quedaba media hora para que empezara el espectáculo. Confieso que fue cuando me vi sentada en esa butaca cuando comencé a asimilar que iba a volver a ver a Dani.

Tras una hora y media de risas, aplausos y felicidad, el espectáculo llegó a su fin. Guille y yo salimos del teatro y yo pregunté: ¿ahora qué? La respuesta a mi pregunta fue clara, enseguida fuimos hacia la puerta trasera para esperar a que saliera Dani. Justo ahí fue cuando los nervios se apoderaron totalmente de mí. La puerta se abrió varias veces, pero ninguna de ellas fue para que saliera Dani. Pasaron unos minutos y por fin apareció. Muerta de vergüenza, me acerqué a él y pregunté: ¿te puedo dar un abrazo? Y, sin dejarme reaccionar, respondió mientras me abrazaba. Después nos hicimos fotos con él, le di las gracias por todo y nos fuimos. Pero, torpe de mí, se me había olvidado pedirle un autógrafo; así que volví y se lo pedí. Lo mejor de todo es que, mientras firmaba mi cuaderno, estuvimos hablando como si nos conociéramos de toda la vida. Me encanta esa cercanía que muestra siempre Dani con todo el mundo.

El final perfecto de esta noche mágica fue ese abrazo que le di a Guille al despedirnos de Dani, ahí fue cuando realmente me di cuenta de que había cumplido un sueño, cuando comencé a asimilar todo lo que había pasado.

            Para terminar con esta pseudo-crónica, me gustaría, como siempre, dar las gracias: Gracias, Pri, por acogerme en tu casa. 

        Gracias, Dani Martínez Villadangos, millones de gracias por hacerme feliz, por hacer que durante una hora y media me olvide de todo y me centre en disfrutar, gracias por tus abrazos, tu cercanía y tu buen rollo. Muchísimas gracias por todo, caricato.

         Gracias también, por supuesto, a Guille. Has sido muy mencionado en el relato de esta historia, y eso es porque, si no hubiera sido por ti, el día de ayer no hubiera sido tan perfecto (de hecho, creo que ni hubiera ocurrido) Gracias por cuidarme tanto siempre, por estar ahí y por acompañarme en la que ha sido la mejor locura de mi vida.


Ojalá sean muchas más noches como la de ayer.

lunes, 27 de enero de 2014

Los Zigarros en Ciudad Real. Una noche de amigos, risas y rock & roll.


     
     Tengo un gran amigo que un día me recomendó escuchar un grupo de rock & roll llamado Los Zigarros. Yo le hice caso, puesto que toda la música que él me descubre es buenísima y me acaba encantando. Además, ese mismo amigo siempre me dice que para matar las penas lo mejor es el "racanroul"; así que comencé a escuchar a ese grupo cada día y, como era de esperar, terminé aficionándome a su música. Fue entonces cuando me enteré de que Los Zigarros iban a dar un concierto en Ciudad Real y no lo pensé dos veces: quería ir a verlos. Y lo conseguí; así que ahí va una crónica del concierto desde el punto de vista de una admiradora que, en realidad, no tiene ni idea de música. 

     El día 25 de Enero de 2014, a las ocho y media de la tarde pusimos rumbo a Ciudad Real. Cuando llegamos, nos dirigimos (afortunadamente, sin perdernos) a la sala Daiquiri Blues, donde  iba a celebrarse el concierto.

     Tras una espera que, debido a las ganas, se hizo bastante larga, a las 22:30 comenzó a sonar "Cayendo por el agujero" y el concierto empezó. A pesar de alguna que otra dificultad con el sonido, y aunque Ovidi (el cantante del grupo) estaba algo afónico, podría definir el concierto como una auténtica pasada. He de confesar que quedé bastante alucinada con el sonido de las guitarras y el buen rollo que los integrantes del grupo supieron contagiar a todos los presentes. Durante una hora y media, pudimos disfrutar de todo el repertorio de canciones de Los Zigarros, así como de algunos temas de otros artistas, que nos hicieron aplaudir hasta que dolieron las manos. 

     Cuando el concierto terminó, pudimos comprobar que los integrantes de este grupo (Ovidi, Álvaro, Nacho y Adrián) no solamente son grandes encima del escenario; si no que también lo son cuando se bajan de él -y no lo digo solamente por la altura de los dos primeros, que también-. En realidad, eso es lo que más me gusta de un artista, el hecho de que al bajarse del escenario siga comportándose como una persona normal, que habla y se hace fotos con la gente que lo admira y a la que ha hecho muy feliz con su música. 

     Para terminar, creo que solamente me queda hacer lo que siempre hago, y es dar las gracias. Principalmente, gracias a mi amigo Guille, él es el verdadero fan de Los Zigarros y si no hubiera sido por él, yo no los hubiera conocido y no hubiera pasado esa pedazo de noche viéndolos en concierto; gracias también a Elena y Norber, ¡el concierto no hubiera sido lo mismo si no lo hubiera vivido con vosotros! 

     Y bueno, gracias, por supuesto, a Los Zigarros, ese grandísimo grupo que hace que se vea claramente que en España puede hacerse buena música, y que el rock & roll nunca va a morir...gracias por haberme hecho disfrutar con cada una de vuestras canciones, y gracias por vuestro buen rollo, ¡sumadme desde ya a vuestra lista de seguidores incondicionales!

     Me gustaría cerrar esta pequeña crónica dejando un enlace con algunas fotos del concierto, hechas por Guillermo Molina. Os van a encantar, estoy segura: http://www.flickr.com/photos/guillefuentes/sets/72157640176876485/ 




Gracias, una vez más, a todos los que leéis mi blog. Acepto opiniones y espero que os guste :)

domingo, 29 de diciembre de 2013

Hasta siempre, 2013...


  

            Pues bueno, ¡un año más que llega a su fin! y, como siempre, aquí está mi balance. He de confesar que 2013, a pesar de algunos baches que supongo que son normales, ha sido mejor de lo que esperaba.

            Este año que termina empezó de la mejor manera posible: 9 de Febrero, Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, final de la gira acústica de David Bisbal. Como siempre, fue una experiencia increíble ver a David subido en un escenario siendo feliz y haciendo que miles de personas lo fueran con él. Y, se que me repito, pero es impresionante eso de que todos los nervios se esfumen cuando lo ves salir al escenario, mientras las lágrimas inundan tus ojos. Por supuesto, no puedo olvidarme de que ese fue el día en que por fin pude abrazar a mis niñas, a las que quiero muchísimo; y tampoco puedo olvidarme de que, sin ellas, mis niñas de Puertollano, nada hubiera sido posible.

            Otra de las cosas que tengo que destacar este año, sin duda, es el concierto de Melocos, el 5 de Abril y, en especial, a su cantante, Jaime Terrón, que se ha portado muy bien conmigo. Aún me cuesta asimilar que se acordaba de mí y que me reconoció nada más salir al escenario.

              Por último, otro de los momentos geniales de este año fue el
concierto de Melendi. La verdad es que las horas de espera en la fila y el calor que pasamos merecieron la pena, porque fue impresionante. 



            Pero, sin duda, la palabra que utilizaría para definir mi 2013 sería “CAMBIOS”. El día 29 de Mayo, después de 6 años juntos, mis compañeros y yo nos graduamos en el Fray Andrés (Sí...¡¡¡Me he graduado!!!). Entre la mezcla de sentimientos encontrados que teníamos (o al menos yo), supimos disfrutar del momento juntos, y fue algo que nunca voy a olvidar. Después de eso, llegó el verdadero cambio. La cruda realidad era que nos separábamos, que no íbamos a volver a estar juntos cada día. Pero, a pesar de ser dura, esta situación me ha ayudado a darme cuenta, una vez más, de que cuando los amigos son de verdad, la distancia que te separe de ellos no importa, porque sabes que, cuando vuelvas a verlos, todo seguirá siendo como siempre.

           
Dentro de este último año en el instituto, no puedo olvidarme de todos esos profesores que ya forman parte de mi vida, que me han ayudado siempre y han confiado en mí. Además, he de destacar nuestro teatro, “Le Petit Chaperon Rouge”, que me ha servido para muchas cosas; primero, para darme cuenta de que puedo vencer mi miedo a hacer las cosas mal; y, segundo, para coger muchísimo más cariño a todas las personas que lo hicieron posible. Además, con él pudimos interactuar con los niños, y eso para mí es vital. Tampoco puedo olvidar el viaje a Milán, en el que conocí gente nueva y cogí aún más cariño a los que ya conocía.

            Otro cambio grande ha sido mi entrada en la Universidad, algo que también me ha provocado diferentes sentimientos. Al comienzo, solamente podía pensar: “madre mía, estoy en la Universidad, ¡esto me viene muy grande!”. Sin embargo, a medida que ha ido pasando el tiempo, me he ido dando cuenta: estoy estudiando lo que me encanta, lo que siempre había querido. Además, he conocido a gente increíble, mis “futuros maestros”, compañeros de clase que se han convertido en amigos, y con los que estoy pasando, y me quedan por pasar, momentos increíbles.



            Las Chicas Martínez también han sido muy importantes este año. A pesar de lo mal que ha acabado todo, él nos unió en su día. Hemos conseguido muchas cosas juntas, y eso es mucho más fuerte que cualquier “pelea” que podamos tener. Dentro de este grupo, es cierto que ha habido dos personas que han sido, para mí, un poco más importantes: Sara, Nati… mi Amoga y mi Acuática…gracias por todo, os quiero, mucho.

            Hablando de ellas, no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar también de él: Dani Martínez. Este año no he podido verle, pero a pesar de todo, no he dejado de apoyarle. Aunque ha tenido algún bache, ahora mismo, mi ídolo está triunfando: forma parte de una de las mejores series de nuestro país y ha pasado gran parte del año demostrando que “no es bueno”. La verdad es que es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, ya que, aunque ni siquiera sabe que existo, siempre consigue hacerme feliz, y cada día demuestra lo enorme que es.


           

No puedo dejar de repasar este año sin repetir lo que ya he dicho muchas veces, y es que quiero mucho, muchísimo a mis amigos, no se qué haría sin ellos. En especial, quisiera hablar de uno de ellos: mi “hermanito”. La verdad es que este ha sido un año un poco raro entre nosotros, pero él me ha demostrado, aunque a veces me cueste verlo, que no importa nada, ni la distancia, ni lo que ocurra, porque siempre va a estar ahí, pase lo que pase. Supongo que es por eso por lo que, más que nunca, este año quiero darle las gracias, porque me ha ayudado en todo, y ha confiado mucho en mí. 




            A todos los que me habéis acompañado este año: amigos, papá, mamá, Nuria (te quiero con locura, pequeñaja), mis profesores del instituto (va a ser muy difícil que os olvide), mis Chicas Martínez, mi prima Alba (te adoro cosota mía), Estrella, JC, Carlitos (por fin lo habéis conseguido, ¡ya lo tenemos aquí!, sin duda, una de las mejores cosas del año), Mamen, Cristina (niñas, gracias por todo una vez más), Manu Castellano, mis Manuistas (me encanta que todo vuelva a ser como antes...os quiero muchísimo)... A todos vosotros… GRACIAS.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La última víctima


          
          Son las dos de la madrugada y vuelvo a casa después de una gran noche al lado de mis amigos. Me hubiera gustado quedarme más tiempo celebrando el cumpleaños de uno de ellos, Gustavo, pero mañana debo ayudar a mi madre en el trabajo. Siempre discutimos, pero a pesar de eso, no puedo fallarle.
Hace mucho frío, la calle está totalmente vacía y voy caminando tranquilo, pensando en todo lo que ha pasado últimamente. De repente, oigo a alguien gritar. Sigo caminando y los gritos se sienten cada vez, más cercanos. Es una voz femenina. Acelero el paso. Doblo la esquina y veo a un hombre correr. Se ha dado cuenta de que lo he oído todo, y supongo que no ha hecho nada bueno, por eso escapa.
 
            Fijo mi mirada en un punto de la calle y veo a una mujer tumbada en el suelo. Apenas puede moverse, pero parece que me pide ayuda, así que me acerco a ella y pregunto qué ha pasado. Ninguna respuesta. Tiene golpes y magulladuras por todo su cuerpo y está demasiado asustada como para pronunciar una sola palabra.
 
            Mi mente se queda en blanco por unos segundos, mientras la mano de la mujer aprieta la mía con fuerza. Cuando reacciono, me doy cuenta de que debo buscar ayuda. Lo mejor será llamar a mi madre. Es policía, y sabrá perfectamente lo que hacer. Además, vivimos cerca de aquí, y no tardará mucho en llegar.
 
            (Narra Carmen) Son las dos y cuarto de la madrugada y estoy sola en casa. Mi marido murió hace tres años y vivo sola con mi hijo, Marcos, que hoy ha salido de fiesta con sus amigos. Creo que muchas veces soy demasiado dura con él, así que considero que merece hacerlo de vez en cuando.
 
            En el silencio de la noche, oigo mi teléfono sonar. ¿Quién podrá ser a estas horas? En la penumbra, busco el aparato y miro el nombre de la persona que llama. Es Marcos, así que descuelgo:
-Hijo, ¿dónde estás?, ¿ha pasado algo?
            -Mamá –responde- Estaba volviendo a casa pero he oído voces y…he visto a un hombre…y luego he encontrado a… Bueno, ven rápido a la Calle Ancha, por favor. No se qué hacer.
            -Pero…Marcos… ¿estás bien?- Demasiado tarde. Ha colgado.
 
            Rápidamente, me pongo el abrigo y salgo de casa. Voy en pijama, pero me da igual. A esta hora, no suele haber nadie en la calle, y menos con esta temperatura. Además, he notado a Marcos bastante nervioso, y me aterra que haya podido pasarle algo.
 
            (Narra Marcos) Empiezo a ponerme nervioso, así que espero que mi madre llegue pronto. Mientras tanto, he logrado descubrir algo sobre la mujer. Se llama Laura y tiene dos hijos. Dice que está muy cansada, que quiere dormir. Pero no puedo permitirlo. Si lo hace, puede que sea para no volver a despertar. Así que intento distraerla de alguna manera hasta que venga la ayuda.
 
            Por fin veo a mi madre al final de la calle. Viene corriendo hacia mí y me abraza. Lo primero que hace es llamar a sus compañeros de trabajo y a una ambulancia para que se lleve a la mujer al hospital.
 
            Pasa media hora hasta que por fin llegan los refuerzos. Los médicos tumban a Laura en una camilla y se la llevan. Mientras tanto, explico a uno de los policías todo lo que ha pasado, e intento describirle al hombre que salía corriendo. Tras todo esto, mi madre y yo ya no podemos hacer nada más, así que nos vamos a casa.
 
            (Narra Carmen) Son las siete y cuarto de la mañana. Apenas he dormido en toda la noche, pero voy camino del trabajo. Marcos me acompaña. No se por qué, pero le encanta hacerlo, y lo cierto es que siempre resulta de gran ayuda en todas las investigaciones, y lo va a ser aún más en la que tenemos por delante.
 
            Cuando llegamos a la oficina, mis compañeros y yo recopilamos todas las pruebas que recogimos anoche en la escena del crimen (huellas dactilares y de zapatos, posibles instrumentos de agresión…) y comenzamos a buscar posibles respuestas para este caso.
 
            Para empezar, sabemos que el agresor es un varón de mediana edad, alto y fuerte. Nos sorprende saber que este perfil es idéntico al de otro hombre que acaba de salir de prisión y que algunos años atrás cometió varios asesinatos en serie de mujeres jóvenes con hijos. Otra coincidencia más, pues sabemos que Laura tiene 27 años y tiene dos hijos pequeños.
 
            No podemos saber con total seguridad si aquel hombre ha vuelto a actuar tras haberse librado de su pena de cárcel, así que debemos buscar su escondite, detenerle e interrogarle.
 
            Hemos pasado todo el día sacando conclusiones acerca de este caso, así que cojo el coche y vuelvo a casa con Marcos. Hoy no le apetece salir, creo que aún está asustado por todo lo que ocurrió anoche, y yo estoy agotada, así que decidimos cenar algo ligero y ver una película hasta quedarnos dormidos en el sofá.      
 
            (Narra Ricardo) Son las nueve de la mañana. Es sábado. Llevo desde la noche del jueves encerrado en esta habitación. Aquella noche sentí la necesidad de volver a hacerlo, pero mi víctima sigue viva. Y todo por culpa de ese niñato entrometido que no me dejó acabar con ella.
 
            No puedo estar encerrado más tiempo. Siento que estoy loco. Todo esto me hace sentir culpable. Mi cabeza me pide a gritos que busque un nuevo objetivo, otra vida inocente con la que acabar. Pero, a la vez, dentro de mí hay una parte minúscula que intenta impedir que lo haga. Es imposible. Aunque quiera, no puedo acabar con esto.
 
            (Narra Marcos) Otro día más en la oficina. Las imágenes de todo lo que sucedió esa noche aún no se han borrado de mi cabeza, y no creo que lo hagan nunca. Me he implicado en este caso más que en ningún otro, supongo que es por la cercanía con la que lo he vivido. Quiero que ese hombre vuelva a ser atrapado y metido en prisión, pero no me han dejado acompañar al equipo en su búsqueda. Por eso, hoy estamos solos mi madre y yo.
 
            Trabajamos en otros casos y, tras unas cuantas horas, todos vuelven. Nada. Ni rastro de ese hombre. Por hoy, la búsqueda debe terminar, pero mañana seguirán con ella. Una persona así no puede seguir suelta, no se sabe cuándo puede volver a actuar.
 
            (Narra Carmen) Es domingo, mi día libre en el trabajo. Me levanto y enciendo la radio. En las noticias dicen que se ha encontrado el cadáver de una mujer de unos 26 años cerca del río. Mis compañeros suelen llamarme al final del día para contarme todo lo sucedido, pero hoy, aunque por la mañana, soy yo la que los llama. Efectivamente, la noticia es cierta. Acaban de recoger el cadáver de la pobre chica y lo han llevado a los forenses. Tras examinarla, se han dado cuenta de que tiene golpes exactamente en los mismos lugares donde los tenía Laura, y también las chicas que murieron hace unos años a  manos de aquel hombre del que sospechamos. Finalmente, ven que la chica ha muerto a causa de un traumatismo en la cabeza, provocado por un golpe; suponemos que de las mismas características que el que el asesino estaba a punto de darle a Laura cuando Marcos apareció.
 
            Dejo que mis compañeros sigan trabajando y propongo a Marcos que demos un paseo por el parque después de comer. Así, podrá utilizar su nueva cámara para hacer una de esas sesiones que tanto le gustan.
 
            Vamos paseando por el parque cuando, de repente, vemos que la gente está inquieta. El perfil del asesino ya es conocido por todo el mundo; lo han descrito en televisión y por todas las redes sociales se están difundiendo fotografías de un hombre de esas características. A lo lejos, lo vemos. Es él no hay duda. Marcos ha conseguido sacarle varias fotos, y hemos visto que ha entrado en un edificio donde aún no se nos había ocurrido buscarlo. Se trata de un lugar abandonado, nadie ha vivido ahí desde hace bastantes años, hasta ahora.
 
            Llamo enseguida a mis compañeros, que hoy sí están trabajando, y les cuento todo lo que hemos visto. Enseguida salen de las oficinas y se disponen a buscarlo.
 
            (Narra Marcos) Mi madre y yo acabamos de volver a casa. Este uno de los primeros casos en los que he participado más activamente desde que comencé a interesarme por todo esto y a ayudarla en la oficina. Supongo que es precisamente por eso por lo que en mí hay una mezcla de sentimientos completamente diferentes. Por un lado, sigo teniendo algo de miedo; esto me ha hecho darme cuenta de que la vida puede dar un giro de 360 grados, y que en un momento, puede terminarse todo. Sin embargo, por otro lado, estoy eufórico, me he dado cuenta de que realmente me encanta todo esto. Si lo pienso fríamente, he salvado una vida, eso no puede hacerlo todo el mundo; además, estoy ayudando a mi madre a encontrar y encerrar a un asesino, al culpable del temor de muchas personas y se que, cuando lo hagamos, todo el mundo volverá a estar tranquilo.
 
            Acaba de sonar el teléfono y oigo a mi madre hablar. Es sobre el caso, así que me acerco y pongo atención:
 
            -Entonces, ¿ya lo tenéis? –dice. Pero no consigo escuchar lo que hablan al otro lado del aparato. Mi madre cuelga y le pregunto:
 
            -¿Qué dicen, mamá? ¿Ya han conseguido detener al culpable?
            -Sí, hijo. Y sé que es mi día libre, pero tengo que acercarme a la oficina a interrogarlo, tenemos que cerrar este caso de una vez por todas.
            -Voy contigo –respondo. Y, aunque ella intenta impedirlo porque dice que puede ser peligroso, yo insisto, y acabo montándome en el coche con ella.
 
            (Narra Carmen) Acabo de llegar a la oficina, y entro en la sala donde se encuentra el detenido. Estamos casi convencidos de que él es el culpable de todas esas muertes, pero el protocolo de actuación nos dice que debemos interrogar al sujeto para estar seguros de ello al cien por cien. Marcos espera impaciente sentado fuera y escuchándolo todo. Me encanta verlo tan ilusionado.
 
            Cuando entro, el sospechoso me mira fijamente. Lo noto nervioso. Ya lo conseguimos una vez; así que creo que no va a ser demasiado difícil hacer que confiese.
 
-         Buenas tardes Ricardo –digo- Hacía mucho tiempo que no te veía por aquí. ¿Cómo ha ido todo? –tengo que parecer interesada.
-         Bueno. –responde- Me han tratado bastante bien en la cárcel.
-         Entiendo. Supongo que por eso quieres volver, ¿no? –empiezo a hacerme la dura, esto no puede durar mucho.
-         Supongo –dice tras una larga pausa- La verdad es que tengo algo de miedo.
-         ¿Ha pasado algo? –lo cierto es que no se qué decirle, su respuesta me ha roto todos los esquemas y por un momento temo que pueda intentar atacarme a mi también.
-         Bueno…necesito ayuda. Yo…yo no quiero hacer todo esto, señora. Estoy cansado. Y loco. Muy loco. Necesito ayuda.
-         A pesar de todo eso, sabes que lo que has hecho es un delito, ¿verdad?
-         Lo se…Enciérrenme si quieren, lo merezco. Será lo mejor, no quiero hacer más daño. Son mis impulsos los que tienen la culpa de todo. Creo que estoy enfermo.
 
        Salgo de la sala y le pido que espere un momento ahí. Desde fuera, veo que comienza a balancearse. Está claro que tiene miedo de verdad y que, efectivamente, está mal de la cabeza. Pero debemos arrestarlo y encerrarlo; no sin antes buscar una medicación para su problema.
 
         Hecho todo el papeleo necesario, entramos a la sala, suministramos a Ricardo unas pastillas que nos ha dado el psiquiatra que también ha entrado a examinarlo, y nos lo llevamos esposado al calabozo.
 
         (Narra Marcos) Han pasado algunas semanas desde que el caso fue resuelto, y todo ha vuelto a la normalidad. El asesino al fin está encerrado y mi madre ha cogido sus vacaciones de verano. Así que estamos en la playa, disfrutando de un merecido descanso. He estado pensándolo mucho, y creo que el curso que viene voy a empezar a estudiar. Quiero dedicarme a esto, es lo que realmente me gusta y, aunque es muy duro, acaba haciéndome feliz. Se lo voy a comunicar a mi madre cuando de repente suena su teléfono. Es el número de la oficina, así que lo coge y pasa unos diez minutos hablando y paseando por la arena. Cuando cuelga, pregunto qué ha ocurrido, ya que su cara es de preocupación.
 
          -Han encontrado a Ricardo muerto en el calabozo. El bote de pastillas que le suministró el psiquiatra estaba vacío, tirado a su lado. –escucho atentamente mientras un escalofrío recorre mi cuerpo.



          No puedo decir nada. Solamente pienso en las últimas palabras que oí salir de la boca de ese asesino, y comprendo que realmente estaba arrepentido. Creo que verdaderamente, él no quería hacerlo; fueron sus traumas los que le obligaron a cometer esas atrocidades. Pero, al fin y al cabo, era un delincuente. Uno de esos que no han podido cargar con el peso de tantas muertes a sus espaldas.  

jueves, 24 de octubre de 2013

12 años a su lado. Mi felicidad.


         
22 de Octubre, 2001. Un tal David Bisbal comenzaba a concursar en la primera edición de Operación Triunfo. Lo que este chico aún no sabía es que después de “La casa de Inés” iban a venir muchas más canciones y muchos más momentos espectaculares que iban a hacer felices a muchísimas personas. Ahora, han pasado 12 años desde aquella primera gala, 12 años de aquel día que hizo que muchas vidas, empezando por la de David, dieran un giro de 360 grados.








         Cuando todo esto comenzó, yo solamente tenía 6 años, pero recuerdo perfectamente cómo veía a ese chico de rizos en la tele y ya me empezaba a gustar demasiado. Más tarde, el programa terminó y David comenzó su carrera profesional; y yo, a su lado, como siempre. Sin embargo, todo esto se hizo más fuerte en mí cuando apareció en mi vida alguien  que me hizo seguir aún más a David. No hace falta decir quién es esa persona, creo que todo el que me conozca (y ella misma) sabrá de quién hablo: nada más entrar en mi vida, ella se volcó conmigo, enseguida se convirtió en alguien casi como de la familia, siempre que iba a los conciertos me llamaba, me traía cualquier cosa del merchandising y, sobre todo, me abrazaba, eso es lo que realmente adoro de ella. (GRACIAS pequeña, de verdad)







Han ido pasando los años, y he conseguido ir a algunos de sus conciertos. El primero fue el de Daimiel, en 2007, la gira Premonición. El segundo de ellos fue el de Puertollano, en la gira Sin Mirar Atrás (2010). Luego vinieron los de la gira acústica, en Agosto de 2012 en Ciudad Real, y Febrero de 2013 en Madrid, el final de gira. Y lo mejor de todo esto es que recuerdo cada uno de ellos de una manera especial: el de 2007, lógicamente, porque fue la primera vez que vi a David en directo; el de Puertollano, porque pude verlo muy, muy cerca (una vez más, gracias a ella) y, además, me acuerdo perfectamente del día que me enteré de que iba a verlo, no podía dejar de llorar; el de Ciudad Real fue también muy especial para mi, porque por primera vez pude tenerlo muy, muy cerca en esa sorpresa que le hicimos los miembros del Club de Fans; y, por último, siempre me había hecho muchísima ilusión eso de ir a ver a mi ídolo a Madrid, así que el concierto de este año fue también muy especial y emotivo (en él también pude abrazar a mis niñas, Cristina y Paula, o sea, que lo recuerdo todavía con más cariño por eso).



No quisiera extenderme mucho más, por lo que ahora me gustaría simplemente decir GRACIAS. Millones de gracias a David simplemente por estar siempre ahí, me encantaría que él algún día supiera que me ha enseñado que se puede querer muchísimo a alguien que ni siquiera sabe de tu existencia; al igual que también me ha enseñado que se puede llorar de alegría. Además, me encantaría darle las gracias por haber puesto en mi camino a personas tan maravillosas, sin las que ahora mismo yo no podría vivir. 

Para terminar, quisiera decir que ésto es para siempre, que nada ni nadie me va a hacer cambiar de opinión sobre David y que, si a alguien no le gusta, que mire para otro lado, pero que nos dejen a él, y a sus fans, ser felices en esta aventura.


sábado, 23 de febrero de 2013

Chicas Martínez ∞

     17 de Agosto, 2012. Un grupo de chicas que hasta ese momento no se conocían de nada, se unían para preparar un regalo de cumpleaños para su ídolo, la persona que había hecho que sus vidas se cruzaran: Dani Martínez. Yo me encontraba entre ellas, y, lo que no sabía, es que embarcarme en esta aventura iba a significar tantísimo para mí.
     Los preparativos estuvieron llenos de dudas, por pensar qué ibamos a regalarle, y si de verdad le iba a gustar. Sin embargo, la ilusión estaba por encima de todo eso. Ilusión por algo que esperábamos que saliera bien, ilusión por dibujar una sonrisa en la cara de esa persona que nos había arrancado millones de ellas diariamente. 
     Por fin estaba todo preparado, era 25 de Diciembre, su cumpleaños, y el regalo estaba enviado. Ya solamente quedaba esperar. Esperar a que lo tuviera entre sus manos. Los nervios nos invadían, hablábamos cada día, esperando una respuesta, algo de su parte, simplemente una palabra que nos hiciera ver que habíamos acertado, que el regalo estaba en sus manos y le había hecho sonreír. 
     Pasaban los días, y la esperanza se acababa poco a poco, pero jamás nos dimos por vencidas. Hacíamos oídos sordos hacia las críticas que recibíamos diariamente, conocíamos demasiado bien a nuestro ídolo, y sabíamos que no nos iba a decepcionar, que tarde o temprano íbamos a recibir una respuesta. 
     Y así fue. El día de Reyes, el 6 de Enero de 2013, recibimos el mejor regalo que podíamos tener. Dani por fin tenía en sus manos eso que tanto tiempo habíamos estado preparando: ese balón, esa camisa y esa camiseta, ese mural, ese viaje y esa carta; todas esas cosas que estaban impregnadas de toda la ilusión y las ganas que habíamos puesto para que aquello saliera bien. Y sabíamos que lo tenía porque había hecho una foto al balón y la había subido a twitter bajo el título de "Gracias a todos estos twitteros por regalarme un balonacoooo!". Sí, "todos estos twitteros" éramos nosotras, y no eramos capaces de creer que todo eso estuviera pasando. Pero sí, estaba ocurriendo, y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que todo lo que habíamos hecho había merecido la pena.

     Ahora, después de todo aquello, lo veo claro: una de las mejores cosas que he hecho ha sido entrar en este grupo, participar en todo esto. Y es que él, Dani Martínez, me ha unido a ellas, las Chicas Martínez. La mayoría de ellas están a mucha distancia de mí; pero, como he dicho más de una vez: la distancia son simples números, y esos números no impiden que las personas se quieran. Así que yo las quiero, las quiero mucho porque me entienden, porque sé que siempre puedo contarles cualquier cosa, porque van a estar dispuestas a ayudarme cuando sea necesario. No cambiaría por nada las risas que paso junto a ellas, descubriendo todo lo que tenemos en común, que son muchas cosas.
     He escrito todo ésto simplemente para darles las gracias. Permitidme que ahora me dirija solamente a ellas:  Gracias niñas, gracias por haber hecho posible todo ésto, por cada conversación, por todas esas risas, por hacerme afianzar la idea de que la distancia física no impide que las personas estén fuertemente unidas. Sé que algún día nos encontraremos y, entonces, os daré el abrazo más grande del mundo. Os quiero pequeñas :)

domingo, 10 de febrero de 2013

A pesar de que todo acabe, es mi felicidad.

¿Quién mi iba a decir que ese chico de rizos rubios que salió de aquel programa de televisión iba a acabar siendo uno de mis principales motivos para seguir adelante? ¿Quién me iba a decir que esa persona, ese ídolo, iba a demostrarme que los sueños se cumplen? Pues sí, todo esto ocurre, David Bisbal es esa persona que ni siquiera sabe de mi existencia, pero que siempre consigue hacerme feliz, y hacer que me ilusione con todo lo relacionado con él.
A finales del año pasado, de broma, le dije a cierta personita que me llevara al final de gira. Lo que no sabía es que esa broma iba a convertirse en algo de verdad; que ayer, 9 de Febrero de 2013, iba a cumplir ese sueño. Y digo, para comenzar, que nada, y repito: NADA hubiera sido posible sin ellas.
11 de la mañana del Sábado 9 de Febrero. Nos montamos en el coche, siguiendo esa carretera que nos conduciría a un sueño. Por fin llegamos a Madrid, un pequeño descanso en el hotel, una comida en el Vips, y un rato de compras antes del concierto, fueron perfectos.
A nuestro regreso al hotel, llegaron los preparativos y, una vez que estuvimos listas, salimos a la calle en busca de un taxi. Esa fue nuestra primera aventura: encontrar un taxi libre en plena Gran Vía de Madrid. Por fin lo encontramos, pero, entonces el nuevo reto era llegar a tiempo al Palacio de los Deportes. Pues sí, lo conseguimos, y eso fue el primer indicio de que íbamos a pasar una grandísima noche.
Una vez dentro del recinto, llegó el momento "monada" de la noche. Todas íbamos buscando la puerta por la que debíamos pasar para llegar a nuestros asientos cuando, de repente, lo vimos: era Jaime Terrón (cantante de Melocos). Me acerqué a él, le saludé y él dijo: "Bueno, dame dos besos, ¿no?; así que se los dí, y lo más genial de todo fue que me miró a los ojos y se acordaba de mí, de cuando lo vi por primera vez. Así que todas mis niñas estaban alucinando con ese momento. :P 
Una vez que encontré mi sitio, fui a buscar a mis niñas, Cristina y Paula, para darles un "maxi-abrazo" y contarles todo lo que había pasado. Más tarde, me senté en mi silla, las luces se apagaron y el concierto comenzó. Empezaba un concierto especial, el último de esta gira que tanto nos ha aportado, y, a pesar de ser el último, quizás por eso mismo, estaba segura de que iba a disfrutar a tope.
Las luces apagadas, y un único foco que iluminaba a Juan Sánchez. Sonaban los primeros acordes de "Almería, Tierra Noble" y, de repente, David salió al escenario. Nada más verlo, toda la tensión acumulada se desbordó en forma de lágrimas que salían de nuestros ojos. 
Todo el concierto fue precioso, increíble, jamás había oído en directo cantar a David tan bien, además, estuvo acompañado en algunas canciones por Antonio Carmona, Paco Arrojo y Rafa Carpena. Sin embargo, todo fue demasiado rápido; cuando quisimos darnos cuenta, "Esclavo de sus besos" comenzó a sonar, el concierto acababa, y esta gira también; y nosotras, ahí estábamos, de pie en las sillas, disfrutando al máximo de esa experiencia tan impresionante.
Al final, y con todas las emociones acumuladas, fui de nuevo a buscar a Cristina, mi murcianica bonita. Entonces, nos fundimos en un eterno abrazo en el que, una vez más, volvieron a derramarse las lágrimas. Ésto me hizo confirmar la idea de que David, nuestro ídolo, es esencial para nosotras.


Para concluir, he de decir que esta experiencia fue enorme para mí, que la felicidad que llegué a alcanzar anoche fue inmensa, que David es de lo mejor que me ha podido pasar, de lo mejor que tengo en la vida, porque no solamente me hace feliz, y me ayuda a dejar de lado mis problemas, sino también porque me ha hecho conocer a personas que ya son mis amigas, como una familia, y que hicieron que mi día de ayer fuera de lo mejor.

SIEMPRE CONTIGO, Y NO HAY NADA MÁS.